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INVENTANDO EL FUTURO

 

Por Eduardo R. Fernández

 


Pero lo que queda mayoritariamente excluido o ignorado, es el aspecto potencialmente más interesante y productivo de ese tipo de empresas, es decir el de las PyMEs de base tecnológica, el sector de mayor crecimiento en los países desarrollados y el que más beneficios económicos produce.

Este tipo de PyMEs generan productos que son exportados a los principales mercados mundiales, y están protegidos por marcas, modelos y diseños industriales, y principalmente por patentes de invención.

Al realizar un análisis comparativo se advierte fácilmente que las PyMEs de servicios, suelen requerir una baja inversión inicial, tienen un mayor crecimiento en poco tiempo, pero tienen además un techo de crecimiento muy bajo, son prontamente debilitadas por al competencia, generan escasos puestos de trabajo, y poseen escasa o nula capacidad exportadora.

Sin embargo, cuando se evalúan a las PyMEs de base tecnológica desarrolladas a partir de patentes de invención, se pone en evidencia que se trata de empresas muy diferentes a las del primer grupo, que si bien requieren una mayor inversión inicial, son de crecimiento lento, y afrontan mayores riesgos iniciales, tienen sin embargo la ventaja competitiva de poseer un alto techo de crecimiento, una capacidad comercial más prologada en el tiempo y con la clara capacidad de generar mayores puestos de trabajo y mayores beneficios económicos producto de la actividad exportadora.

A partir de este breve análisis es preciso resaltar la importancia del manejo de conceptos muy claros y precisos sobre la tecnología, la ciencia y la innovación, a partir de los cuales planificar las acciones que hagan posible los mejores resultados prácticos.

Como ya se ha mencionado, la innovación no es solamente "lo nuevo", como erróneamente se cree, sino "la introducción exitosa de un nuevo producto en el mercado", y para que esto se verifique y se logren resultados positivos, resulta imperioso promover el ejercicio profesional y sistemático de la "Gestión de la Innovación", disciplina que cada vea más tendrá un papel protagónico en el mundo futuro, y del cual la Argentina no debería estar ajena, si se desea tener éxito como sociedad en todos los niveles.

Una vez que nuestros dirigentes, empresarios, el sector académico, y los formadores de opinión pública, comprendan el verdadero valor y significado de la innovación, la misma se convertirá en uno de los objetivos estratégicos nacionales. Y una vez alcanzado el rango de "meta nacional", el próximo paso será la planificación, organización y puesta en actividad de un "Centro Nacional de Innovación", capaz de coordinar y promover las actividades relacionados con las PyMEs de base tecnológica, de esto se trata en definitiva la "Gestión de la Innovación".

Dentro de toda esta concepción, existe un recurso social poco percibido y valorado en nuestro país, y es el servicio que pueden prestar los inventores profesionales independientes, una fuente no convencional de proyectos capaces de generar el desarrollo de PyMEs de base tecnológica.

En tal sentido, es poco conocido el hecho histórico que la Argentina es el país número 14 a nivel mundial, en relación al número de inventores independientes, el número de patentes locales y la cantidad total de habitantes. Esto coloca a nuestro país en el primer puesto en América latina y por encima de muchos países importantes, como por ejemplo España, Italia, Bélgica, Austria, Canadá y Australia.

Por otro lado cabe recordar que nuestro país es el único país en toda Iberoamérica, que ha generado históricamente a inventores e inventos de prestigio internacional, como Raúl Pateras de Pescara, el inventor del primer helicóptero eficiente en la historia de la aviación mundial, Juan Vucetich, el inventor del "Sistema Dactiloscópico argentino para la identificación de personas", Enrique Fichochietto, el inventor de más de 200 instrumentos quirúrgicos aún uso en todo el mundo, y el emblemático Ladislao José Biro, el inventor del bolígrafo, y el primer inventor-industrial exitoso en el hemisferio Sur.

Pero es también necesario destacar que, pese a esta larga tradición histórica de inventores independientes de "clase mundial", tanto los funcionarios públicos, como el sector académico y el sector empresario de nuestro país, nunca han percibido a la comunidad de inventores independientes como un recurso potencial, capaz de generar PyMEs de base tecnológica, con claras ventajas competitivas para generar productos exportables.

Llegados a este punto, cualquier emprendedor, funcionario, o empresario que comprenda la importancia y potencial de la comunidad de inventores, y su impacto directo en el sistema productivo de un país, podría preguntarse: ¿Por dónde hay que empezar?, y ¿Cuáles son las prioridades para diseñar planes en tal sentido? Esas preguntas podrían comenzar a responderse si se profundizaran los siguientes conceptos básicos: ·

  • La innovación como meta nacional.
  • La comunidad de inventores independientes, como un recurso competitivo renovable.
  • La integración de los mejores y más amplios recursos materiales y humanos en torno a un Centro Nacional de Innovación.

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