|
|
"La
mejor forma de predecir el futuro, es creándolo..."
(Peter
Drucker)
La
idea de futuro está íntimamente relacionada con
la idea de progreso y desarrollo, como resultado
de un proceso que muchas veces está más enraizado
en las esperanzas y las opiniones particulares,
que en la planificación sistemática y la gestión
profesional.
Los
conceptos de futuro, de progreso y desarrollo,
son básicamente un conjunto de convicciones e
intereses que se tejen continuamente en el presente,
y que tienen como instrumento de acción a la creatividad,
a la iniciativa emprendedora, a la planificación
y al trabajo intensivo.
Pero
el objetivo de esa visión suele perderse de vista,
o suele diluirse cuando el ambiente institucional,
cultural y económico financiero en el que se mueven
los emprendedores, se torna hostil o indiferente.
Las
PyMEs de base tecnológica son y han sido objeto
de numerosos análisis e idealizaciones, que no
sólo no han sido operativos, sino que contra las
declaradas intenciones de promoción y apoyo por
parte de las políticas de estado, han distorsionado
y bloqueado su normal funcionamiento y desarrollo.
Existe
en nuestro país una marcada confusión conceptual
relacionada con el significado acabado y profundo
de la tecnología, la ciencia, la gestión de las
PyMEs, la vinculación potencial entre academia,
ciencia, empresa, y la innovación. Circunstancia
ésta que impide percibir que la "Gestión de la
Innovación " es la "vía regia" para el progreso
y desarrollo sostenido de las sociedades modernas.
Dicha
dificultad conceptual no sólo se da en los medios
de comunicación y en el público en general, en
donde sería bastante excusable, sino que se da
principalmente en el nivel académico, político
y empresarial. Ni las universidades ni los funcionarios
públicos ni el sector empresarial, han analizado,
comprendido y planificado el potencial de las
PyMEs de base tecnológica desde la perspectiva
de la "Gestión de la Innovación".
Basten
como ejemplos el "Plan Nacional Plurianual de
Ciencia y Tecnología, 1998-2000", la "Ley de Fomento
a la Innovación" (Ley 23.877), la existencia misma
del "Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología",
la "Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación
Productiva", y el "Sistema Nacional de Innovación".
En
todos los casos se verifica la existencia de conceptos
muy difusos, cuando no completamente erróneos,
sobre qué es la innovación y los verdaderos roles
de la tecnología (como el saber hacer), y la ciencia
(como método de conocimiento), en el proceso de
la "Gestión de la Innovación". A tal punto llega
la confusión que se habla de "innovación productiva",
como si existiera algún otro tipo de innovación,
o como si fuera posible la innovación no productiva.
Pero
no se trata solamente de distorsiones semánticas
o interpretativas, sino que dichos conceptos difusos
suelen tener consecuencias prácticas altamente
negativas, cuando a partir de ellas se planifican
proyectos de alcance nacional que consumen grandes
recursos financieros y humanos.
Este
entorno de escaso apego al verdadero significado
e implicancias de la "Gestión de la Innovación",
y de completa indiferencia a las experiencias
exitosas a nivel mundial en esta área, no hacen
más que vaciar de contenido y significado a los
proyectos y discursos que se han lanzado y aún
se lanzan, sobre el tema de las PyMEs de base
tecnológica.
En
países como Canadá, Finlandia, Suecia, Corea,
en incluso en Italia y España, más cercanos a
nuestra identidad cultural, las PyMEs de base
tecnológica, son alentadas, capacitadas, apoyadas
y promovidas, como una forma efectiva y genuina
de generar fuentes de empleo y productos con capacidad
exportadora.
El
marco conceptual e institucional para dicho apoyo
gira en torno a "Centros Nacionales de Innovación",
en donde se entiende y se declara que la innovación
es "la introducción exitosa de un nuevo
producto en el mercado", sin ninguna otra
acepción o interpretación peregrina. En dichos
centros, los inventores independientes, emprendedores
tecnológicos, técnicos, científicos, empresarios,
inversores de riesgo, estudiantes y público en
general, encuentran el ámbito y la oportunidad
de interactuar y vincularse exitosamente para
inventar, desarrollar y comercializar nuevos productos
a escala local y global.
Sin
embargo cuando en nuestro país se habla de las
PyMEs, en general, suele olvidarse o ignorarse,
que la mayoría de los emprendedores del sector
están dedicados a los servicios, o en algunos
casos marginales a la producción de "commodites",
o a la fabricación de productos de libre competencia,
a las franquicias, o a la explotación comercial
de un producto bajo licencias de patentes
extranjeras.
SIGUIENTE
>> |