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ALERTA INVENTORES

 

Por Eduardo R. Fernández

 

La tarea de los inventores nunca fue fácil en ningún momento de la historia, más allá de los momentos de esplendor y auge de inventores e industrias basadas en nuevas tecnologías, el desarrollo de nuevos inventos siempre ha sido difícil, riesgoso y muy caro.

En la actualidad la gran competencia de un mundo globalizado, y la complejidad de los desarrollos tecnológicos ponen a los inventores independientes, siempre limitados por los recursos financieros y el respaldo oficial, en serios y permanentes riegos de fracasar. Pese a que los aspectos técnicos y financieros son muy importantes en la práctica profesional de la actividad inventiva, el punto más crítico y sensible es el aspecto legal, es decir el grado y alcance de nuestros derechos de propiedad sobre lo que hemos inventado. Estamos hablando de las patentes de invención, y protecciones similares como diseños, modelos, “trade secrets”, e incluso marcas. Si un inventor no presta debida atención a los aspectos legales, es muy posible que aunque los aspectos técnicos y financieros de su invento sean promisorios, las posibilidades de licenciar o vender su patente, y las posibilidades de defenderse ante eventuales infractores de sus derechos, sean muy limitadas cuando no nulas. Es aquí cuando el rol de los agentes de patentes juega un papel determinante, si bien muchos inventores fuertemente limitados por la escasez de dinero, deciden hacer los trámites de patentes por su propia cuanta, ese aparente ahorro en el patentamiento suele revelarse como un costoso error a la hora de intentar negociar o defender sus derechos. Esto se debe simplemente a que raramente un inventor logra reunir a su talento inventivo con la pericia y la experiencia necesarias para confeccionar un documento de patente lo suficientemente sólido y confiable. Un buen agente de patentes, responsable y eficiente, debería ser uno de los aliados estratégicos más importantes que un inventor pueda tener, pero también su ausencia o falta de idoneidad pueden preparar el camino para el fracaso futuro. Como el mundo en que vivimos y la relaciones tanto personales como profesionales distan mucho de ser ideales, los inventores deben estar alertas ante agentes de patentes, agentes comerciales, inversores, empleados públicos, y los asesores más diversos, que puedan ser no sólo ineficientes y torpes, sino además inescrupulosos o estafadores.
En todo el mundo ha habido, y aún los hay, casos en que dichas personas alientan falsas esperanzas en los inventores, alabando desmedida o sutilmente las supuestas bondades de un invento, con el fin de captar la confianza de un inventor y así poder vender sus servicios profesionales. Un inventor sin experiencia e ilusionado con el potencial de su invento es una persona muy vulnerable ante los inescrupulosos de las más variadas categorías. Cuando un inventor decide contratar los servicios de un agente de patentes o de un agente comercial que se ofrezca a representarlo, debería llevar a cabo las siguientes medidas preventivas, y en ningún caso lamentará en el futuro haberlas realizado, ya que lo alertará tempranamente sobre el verdadero potencial de su invento y el real valor e idoneidad de sus agentes o representantes:

• Lleve a cabo personalmente, una búsqueda de antecedentes sobre patentes lo más amplia y profunda que le sea posible.

• Consiga una lista de los agentes de patentes registrados en la Oficina de Patentes local.

• Trate de conseguir referencias sobre los 5 o 10 agentes más prestigiosos y con mayor experiencia.

• Visítelos y pida un presupuesto detallado sobre el trámite de patentamietno tanto en su país como en los países más importantes del mundo.

• Solicíteles folletos, antecedentes y referencias personales sobre su experiencia en la materia.

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